Mi Cesta

LA VELA INAPAGABLE | El Verbo de la Madre Divina | Juan de San Grial
Espiritualidad cátara
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Del libro de Juan de San Grial "EL PORTAVOZ DE LA ALMIRANTESA"

01.07.2014

Llamo ‘la vela’ al cuerpo espiritual inmortal, purificado
de las mezclas venenosas, en el cual ya no queda
nada, realmente, pecaminoso, perecedero o mortal. Con otras palabras, la vela arde en el vencedor coronado
por vuestra Señora, en aquel que ha superado la hipnosis
del remodelado de adaptación.

La Madre Divina:

Mi finalidad es encender la vela inapagable en los castillos interiores de mis discípulos

269 no de entre mis más predilectos nombres es la Vela que no se apaga, la Vela Inextinguible. Era el nombre preferido entre los ancianos, los devotos de Athos.
EL PORTAVOZ DE LA ALMIRANTESA
 
270 Uno de los milagros que vieron al pie del Monte del Ruiseñor los efesios de la primera comunidad encabezada por Juan el Bienamado fue: el monte cubierto de miles de velas inapagables. Sus llamas exhalaban fragancias. Estas velas no son de origen terrenal. No son de cera de abeja, sino de compuesto divino.
 
271 Son las velas celestiales hechas descender a la Tierra.
 
272 Niño mío, Cristo, al visitar el Monte del Ruiseñor, traía una de estas velas inapagables. Milagrosamente la arrimaba a su Corazón, la encendía con el candil de su Corazón y la presentaba a vuestra Señora.
 
273 Quisiera cubrir al mundo con una multitud infinita de velas inapagables de origen celestial. Pero el objetivo de los milagros es multiplicar la iniciación en lo interior.
 
274 ¡Mi finalidad es encender la vela inapagable en los castillos interiores de mis discípulos, para que ningún mal ni tentación ni seducción ni desierto, puedan ya no solo apagar, sino ni tan si quiera atenuar la vela!
 
275 Niño mío, el escalón supremo de iniciación es cuando en las batallas del desierto, la vela de Minné no hace más que avivarse. 

El teohombre es un bodhisattva con la vela inapagable

276 A la vela inapagable le están dedicados cinco nombres de entre la sucesión de mil quinientos, mencionados en las audiencias intergalácticas (así llama a las oraciones junto a Ella).
 
277 Considero que mi misión está cumplida solamente cuando veo que la vela en el corazón de mi discípulo no se apagará bajo ninguna circunstancia. Solo entonces considero que el niño ha entrado en la madurez y puedo dejarlo entonces por lo menos durante un corto periodo de tiempo, hasta que de nuevo surja una necesidad extrema de ayuda y amparo de su Madre Celestial.
 
278 El teohombre es un bodhisattva con la vela inapagable. ¡Que ningún devoto del yoga o maestro tibetano, por muy alto escalón espiritual que le parezca que haya alcanzado, intente ni tan siquiera creerse un pastor bondadoso con la vela inapagable!
 
279 ¡¿Oís?! ¡Solo a vuestra Señora y Madre Curadora, a la Reina de la paz, y a Cristo, como Rey de los ungidos, Minnelic*, les está otorgado encender las velas inapagables en los corazones de los terrestres!
 
280 Cuando veo una vela inapagable, la cima de la iniciación, Yo, como Madre, estoy tranquila por mi discípulo. El mal no le tocará y tiene garantizada la inmortalidad subiendo por la escalera de la divinización.
 
281 No es difícil adivinar que la vela fue apagada y después robada durante el remodelado de adaptación. El astuto Yah ha delimitado un descampado especial en sus territorios oscuros, donde quisiera establecer el misterio de las velas inapagables.
 
282 ¡Es en vano! Ninguna de ellas puede arder en su departamento oscuro. 
 
¡Arde, vela de Minné, 
arde, inextinguible! 

El mal ha venido como consecuencia de la lujuria, injertada en el hombre ilegítimamente

283 Niño mío, por desgracia, como Madre Instructora tengo que testimoniar: los devotos con la vela inapagable, incluso entre mis queridos discípulos, son pocos. ¡Qué decir pues sobre la gente del mundo! En ella arden mechitas oscuras con el aceite venenoso de las maquinarias.
 
284 Sin embargo, los compuestos de los óleos divinos que mantienen el fuego inapagable en el corazón espiritual son fragantes y curativos. En el olor se parecen al mirró, y en el sabor, a las manzanas doradas de Hespérides.
 
285 Desgraciadamente, solo algunos han asimilado la sucesión: lujuria – mal.
 
286 El mal ha venido como consecuencia de la lujuria, injertada en el hombre ilegítimamente. ¡Solo algunos son capaces de tomar conciencia de lo dicho!
 
287 Si se dieran cuenta de esto, librarían una lucha un millón de veces más tenaz contra la lujuria odiosa. Se harían verdaderos caballeros
de la Virginidad Eterna, como lo fueron vuestros padres, los iniciados cátaros y bogomilos, los caballeros-perfectos. 

Pido arder incesantemente con el espíritu

288 Los cuerpos inmortales contenían velas inapagables. La vela se ha apagado y el aliento está ahumado. El hombre se ahoga con los humos venenosos que salen de sus propios pensamientos y compuestos interiores.
 
289 Antes del remodelado no existía la carne física. El cuerpo físico se determinaba por el grado de la inapagabilidad de la vela mínnica, de la vela del amor y componía un todo con el cuerpo inmortal de luz.
 
290 Y hoy en día, puedo injertar los cuerpos inmortales de luz solo en los que son capaces de mantener en su corazón el fuego inapagable a pesar de todas las circunstancias y desiertos.
 
291 Llamo ‘candil’ a aquel en cuyo corazón arde la vela inapagable, la vela encendida en el cuerpo inmortal de luz.
 
292 Lujuria – mal – ofuscamiento de la mente y cierre del corazón. Hoy en día tenéis que asimilar esta sucesión, bienamados de vuestra Señora y Maestra, en Mi escuela de ascensión por los escalones de la divinización.
 
293 Entiendo que estoy pidiendo, en realidad, algo imposible: arder incesantemente con el espíritu, no apagar la vela. Pero no se puede alcanzar el escalón del perfecto o inmortal de ninguna otra manera, ni subir por los escalones más altos de la escalera de divinización.

Yaldabaot endosó sus propios miedos a las víctimas del remodelado de adaptación

294 Olvidaos, niños míos, de la salvación como de una categoría tentadora, corrupta. El sumo advenedizo de los planetas oscuros, el Yaldabaot venenoso, la introdujo entre los rabinos antimesiánicos que reescribieron la Torá después de la versión original de Moisés.
 
295 La salvación guarda relación directa con el pecadocentrismo y conduce a la paranoia de los miedos: la lujuria, el mal, la oscuridad, el pánico a la muerte...
 
296 Yaldabaot endosó sus propios miedos a las víctimas del remodelado de adaptación. ¡La salvación es un tema suyo!
 
297 El demiurgo muchas veces ha preguntado a vuestra Madre Sofía: —¿Puedo salvarme?
 
298 ¡Él encasquetó el tema de la salvación!
 
299 No se trata de la salvación (¡borrad para siempre este concepto corrompido de vuestro corazón!), sino de la posibilidad de divinizarse, de la purificación de la genesíaca inmundicia pecaminosa, de la catarsis perfecta y de la consiguiente ascensión por los escalones de las beatitudes con el encendimiento de la vela inapagable en el corazón.
 
 

 

Kondratiy Andreyev

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