Mi Cesta

Los zigurats babilónicos y las torres cátaras
Espiritualidad cátara
Republica Guinea Ecuatorial 4º-7C46022Valencia, España+34 677-928-573

Del libro de juan de San Grial "700 EVANGELIOS ORIGINALES"


El hecho de ordenar destruir la torre babilónica (Génesis 11) nos muestra la criminalidad del carácter de Elohím. Con la torre babilónica se sobreentienden los antiguos zigurats atlantes. Ascendiendo por los escalones que parecían innumerables, los bienamados (iniciados a Minné de modo especial) se acercaban al lugar sagrado de la unión con el Altísimo.

Los judeocristianos conocen la revelación de Cristo en el monte Tabor. Pero a ninguno de ellos le ha sido revelado el tabor del zigurat —no un monte particular de la transfiguración (en Judea) sino el arquetípico (en la Babilonia antigua) con los 115 escalones espirituales de la iniciación.

Las ‘palomas’ babilónicas y sus maestros divinos insistían en la existencia de unas esferas espirituales, mediando entre el cielo y la tierra, las llamadas interesferas. Al entrar en la interesfera, el alma se une con la Divinidad y habita entre el cielo y la tierra, experimentando unas indecibles beatitudes teogámicas.

Las maravillosas torres se construían de tal modo que la cima arquitectónica del zigurat se apoyase justo en la interesfera de la Divinidad del puro amor —el ‘trono blanco’ (de ahí son los ‘ancianos espirituales blancos’, ‘jerarquía blanca’, etc.).

700 EVANGELIOS ORIGINALES

A esta misteriosa esfera los iniciados babilónicos la llamaban el ‘punto áureo’ o bien la entrada al santo estar.

Más de cien antiguos rabinos, que en el pasado fueron llevados al cautiverio de Babilonia, subieron a la cima del zigurat y hallaron la beatitud de la interesfera del Santo Estar.

El primero de los grandes ungidos que dio su consentimiento para ascender temerariamente por 115 escalones fue Samuel. Su ascensión duró más de 13 meses y conllevó una durísima lucha espiritual contra Elohím en el valle de Shinar.

Samuel fue digno de unas iluminaciones y clarividencias tan sublimes que regresó a la tierra como semidiós. Su testimonio impresionó enormemente a sus hermanos ‘palomas’, y éstos, siguiendo al hermano, decidieron ascender a las alturas de los zigurats.

Los antiguos jueces-ritualistas se transubstanciaron en amati (amantes) y en iluminati (iluminados). Empezaron a ver claramente la unidimensionalidad de Elohím y de sus mezquinas promesas, se convirtieron al Padre del puro amor y experimentaron beatitudes celestiales. Se hicieron vehementes seguidores de la espiritualidad del puro amor, obtuvieron cuerpos relicarios y fueron iniciados en la iglesia de los mártires relicarios…

Los castillos cátaros (¡ése es el misterio del catarismo!) llevaban los sellos de los zigurats babilónicos. A los cátaros europeos también les había sido revelado el ‘punto áureo’.

Al ascender por la escalera de 115 escalones con el cáliz del Santo Grial, los iniciados entraban a una grádula volante. Desde allí, se trasladaban por los aires a otros castillos, visitaban a los necesitados, comulgándoles con los compuestos mírricos de grandes y menores cristos y con el auténtico Grial de doscientos millones de últimas gotas de los mártires del amor.

Kondratiy Andreyev

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