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PERCEVAL O EL QUE RECUPERA EL GRIAL | Los libros de Juan de San Grial
Espiritualidad cátara

Republica Guinea Ecuatorial 4º-7C46022Valencia, España+34 677-928-573

Del libro de Juan de San Grial "EL GRIAL: LA INICIACIÓN EN LA CABALLERÍA BLANCA"

Quien aspire a convertirse en caballero del bien
ha de subir los 112 peldaños de la escalera de iniciación,
vencer los oscuros y mezclados programas
ancestrales, también los miedos; vencer al mal, ante
todo en sí mismo; llenarse de inapreciable coraje e
intrepidez, así es como el Cáliz inmortal comienza
a alimentar al caballero, y su vida se convierte en
la felicidad y beatitud absolutas.

 PERCEVAL O PARSIFAL es un personaje central en las leyendas antiguas. Para acercarnos a la comprensión de su esencia, podríamos calificarlo como uno de los personajes más cifrados. Su nombre presupone decenas de connotaciones, alusiones y sobreentendidos muy expresivos. Parsifal es un cristo persa. Es dios, caballero y rey parto. Aquel que vence con la fuerza de la bondad. Digno hijo de dos candiles: Herzeloide (corazón inmaculado herido por espinas) y Gahmuret (minné): el amor vence a la muerte y minné, a la lujuria.

1. EN EL ENCIERRO PALADINESCO 

EL GRIAL: LA INICIACIÓN EN LA CABALLERÍA BLANCA

Gracias a la intervención de Baruc —un anciano de la Iglesia Blanca— la pierde la vida en el parto— da a luz un niño hercúleo, macizo, de admirable belleza. Dicho anciano además obsequia al recién nacido el beso de la paz, el mayor de los secretos de la caballería del Cáliz Sagrado.

Herzeloide no sabe cómo mostrar a Baruc la gratitud que siente. Y por primera vez se abre ante ella el secreto del Grial: UNA BATALLA SIEMPRE ES EQUIVALENTE A LA GRACIA. Al ver brillar el rostro de la divinidad en su hijo, Herzeloide comprende que había tenido que vencer antes una tentación de la misma magnitud (el miedo a parir un dragón).

Sin embargo lo pasional de Herzeloide no ha llegado a su fin. Una vez más, las tinieblas se cernirán sobre ella. No había mermado en absoluto la intensidad de las maldiciones y el odio que le profesaba Roma. Decenas de caballeros piden su mano, idean pérfidos planes. Saben que en la Tierra no hay novia más hermosa que Herzeloide. El príncipe recién nacido se convierte en un competidor para los pretendientes. Gahmuret ya no está entre los vivos y no hay nadie que defienda a la madre y al niño...

Extenuada por enfermedades y anatemas, Herzeloide toma una decisión digna de su grandeza real67: rechazar la corona, la gloria terrenal, y marchar a un encierro devoto, llevando consigo solo a algunos sirvientes y pajes leales. Y ante todo, por supuesto, a su hijo (muchos caballeros del Cáliz Sagrado pasaron su infancia en un retiro en el bosque).

A la reina no le preocupa el nombre del chico. Le regala cada día el beso de la paz, lo nombra Bonfís, Sherfís68: “¡Mi adorado pequeño, maravilloso, divino, hermoso como la divinidad misma! Teoniño, yo te consagro mi vida. Tú eres Gahmuret inmortal resucitado, mi prometido eterno. ¡La muerte no existe!”.

El niño adora a su virginal madre, a menudo le pregunta por su padre. Esta le responde con reticencias: “En su momento, hijo mío. Tu padre fue un gran caballero...”.

LA ANCIANIDAD DE LA SANTA BONDAD

Herzeloide protege a su hijo de los juegos bélicos y de las distracciones peligrosas (las ocupaciones de la caballería cortesana). El niño vive apartado de todo lo que en aquella época constituía el modo de vida habitual de los nobles: la caza, los festines... Para la educación del futuro caballero blanco hizo llegar a preceptores bogomilos*, que señalaron el camino del devoto novicio: convertirse en aprendiz de herrero.

Para que tu espada sea vencedora, tienes que descubrir el secreto de la espada desde dentro. El caballero —un herrero forjador de sus victorias— debe moldear él mismo su espada, su yelmo y armadura; comprobar su resistencia para entrar en combate contra el mal y ganar la batalla.

En la imagen del herrero (uno de los oficios más antiguos, arquetípicos), sin lugar a duda, se debe entender la ancianidad de la santa bondad.

El preceptor espiritual enseña cómo forjar dentro de sí la espada de la bondad, para asestar una derrota al mal en su mismo corazón; el escudo de la bondad, para rechazar las flechas enemigas; el yelmo de la bondad, para que no lo atraviese la lanza; la armadura de la bondad, etc.

Otra interpretación del oficio del herrero es la palabra del Espíritu Santo. Solo se puede forjar la espada de caballero con ayuda de la gracia y la plenitud del Espíritu. El caballero del Grial es un apóstol de absoluta espiritualidad, pureza y amundanidad.

Herzeloide, de acuerdo con los preceptos de los ancianos, educa a su hijo en el esfuerzo. Y los preceptores adoran al chico, bendicen que haga grandes hazañas. A los ancianos les es revelado quiénes son su padre y su madre: el Caballero Esmeralda de la Paz y la virgen real pasional (el Corazón Inmaculado Atravesado por Espinas).

El genial muchacho busca el coraje de los caballeros y siente de manera instintiva la grandeza de los ancianos blancos. En cada uno de ellos ve el sello de la divinidad resplandeciente. Pero los ancianos no solo son semejantes a Dios. ¡Los ancianos son vencedores! La caballería sobre la que instruyen es un escalón hacia la divinización.

"Es menester vencer el mal en sus decenas, cientos y miles de manifestaciones, aprender a reconocerlo detrás de sus innumerables máscaras; para eso se necesita la sobriedad de los ancianos”69.

"Solo se puede forjar la espada y ensillar el caballo blanco con ayuda del Espíritu Santo. Contra un caballero de blancura cegadora no podrá actuar un simple canalla, un infame ni un malvado, sino un caballero de igual fuerza pero opuesta, negra. Te convencerás de ello, hijo mío”, le instruye un anciano a quien había enviado el sabio Baruc para ayudar al joven.

LA MÚSICA DE LAS AVES

El entretenimiento predilecto del chico era lavarse en fuentes frías. Los ancianos le explicaban:

"La ablución es un bautizo espiritual. La lujuria, el mal y las pasiones oscuras se apartan. Cuanto más fría y cristalina sea el agua santa, más fuerte se hace el espíritu del que se lava”.

Otro afición del futuro caballero era escuchar el canto de las aves. Al escuchar su gorjeo, se quedaba petrificado de estremecimiento. Quería convertirse en ave, aprender a volar... Su oído era sensible, y el chico descubrió la música de las aves, la armonía misteriosa de los mundos altísimos.

“Los pajaritos hablan en su lengua acerca de secretos inaccesibles al hombre. ¡Qué bueno sería aprender su idioma!”. Herzeloide le responde sabiamente:

“Escúchalo. Las aves tienen un idioma particular, no humano. El secreto del idioma de las aves está en que sus vibraciones son intergalácticas. Las aves hablan la lengua del univérsum: son chansons de geste70 personificadas, tablas del bien”.

De repente, el niño ve cómo una de las aves cae muerta... Preso del llanto, corre hacia su madre. Por primera vez se encuentra con la muerte.

“El buen pajarillo cantaba y de pronto cayó al suelo. ¿Cómo es posible? ¡Un pajarillo tan hermoso...! ¿Por qué ha muerto?”.

“No te lamentes, ten consuelo —le dice Herzeloide—. Los inmortales no pueden morir. ¡Las aves mueren de amor! Cada una de ellas, destilando su última gota, canta su canto del cisne. La muerte, si es de amor, no es un enemigo, sino un amigo que te lleva al jardín de la beatitud”.

Perceval se convierte literalmente en el alma de la pequeña comunidad del bosque. Sirve a todos, prepara la comida... Herzeloide inicia a su hijo en la espiritualidad del Dios bondadoso, advirtiéndole sobre el malvado:

“Existe un Dios celestial, pero hay otro del que es necesario prevenirse: el Adversario. Es fácil confundirlos. Su aspecto es parecido, pero en común”.

67 “Su Conciencia le indujo esta idea”, observa Eschenbach. (N. del A.)
 
68 Del fr. bon fils (buen hijo), cher fils (querido hijo). (N. del E.)
 
69 Es sabido que los druidas celtas instruían a sus discípulos alejados del mundo, hasta un cuarto de siglo. El objetivo del retiro era la exclusión del cualquier influencia de la usurpación, la lujuria, el mammón y de todo aquello que por lo común tienta al joven que está entrando en la vida. (N. del A.)
 
70 Chanson de geste (franc.): Cantar de gesta, género poético de los trovadores medievales: baladas dedicadas a las hazañas de los caballeros. (N. del E.)
 
*Bogomilos – Rama hiperbórea antigua de candiles y ungidos, gente pura y buena, sobreiluminados y alejados del mundo, sabios y humanistas. Lao-Tse, Buda, Zoroastro, Mitra, Marción de Sinope, Cristo, Mahoma... son grandísimos ungidos del bogomilismo. Su grandeza y gloria, la sabiduría y la práctica de su camino hasta hoy en día entusiasma a millones de seguidores hacia el objetivo más sublime: la unión con la Divinidad del amor puro.
 

 Radio Millenium de Alicante de este tema

Kondratiy Andreyev

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