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PERCEVAL O EL QUE RECUPERA EL GRIAL (la continuación)
Espiritualidad cátara
Republica Guinea Ecuatorial 4º-7C46022Valencia, España+34 677-928-573

Del libro de Juan de San Grial ¨EL GRIAL: LA INICIACIÓN EN LA CABALLERÍA BLANCA¨

La continuación del artículo PERCEVAL O EL QUE RECUPERA EL GRIAL

LOS CABALLEROS NEGROS BLANCOS

Cierto día, el joven escuchó a lo lejos el golpeteo de unos cascos de caballo acercándose por un camino del bosque. En ese preciso instante, su intuición le dice: ¡es mi primera tentación!

Cinco jinetes van a su encuentro. Perceval percibe de ellos un espíritu maligno y ase con firmeza la lanza en su mano, dispuesto a combatir... Pero se deja impresionar por el aspecto de los caballeros. Llevan armaduras y yelmos brillantes, sus capas ondean al viento. El joven cree que ante él se encuentran cinco dioses. Estos se burlan de su ingenuidad,

lo llaman tonto, buenazo,
dicen que sus nobles intenciones son un atasco.

Los caballeros reconocen en Perceval a un waleisiano. Waleis para ellos es el país de los “tontos”, es decir, de las buenas personas, cándidas y puras  (cátaros), que no ven el mal en el prójimo. 

Perceval finalmente comprende que los que se encuentran ante él son los caballeros negros. “¡Hay caballeros y caballeros!”, recuerda las enseñanzas de su madre.

ULTERLEC, EL DE ALLENDE LOS LAGOS, ARQUETÍPICO CABALLERO DEL BIEN

EL GRIAL: LA INICIACIÓN EN LA CABALLERÍA BLANCA

Los caballeros negros se marchan cabalgando. Tras ellos aparece otro caballero: el conde Ulterlec, el de Allende los Lagos (el lago simboliza el claromundo, la isla del Santo Grial, la ciudad blanca). En esta ocasión, Perceval está ante un caballero blanco y el joven cae de rodillas:

“¡Te asemejas a Dios! ¡Qué maneras, qué porte, qué lenguaje, qué voz! Gran divinidad, ansío estar a tus órdenes!”.

Ulterlec, el de Allende los Lagos, le pregunta al joven:

“¿Doncel, no has visto a cinco jinetes? Vengo persiguiéndolos. Esos cinco son enemigos que raptaron a una joven pura (La Inmaculadez Original) en mi castillo”.

“¿Quiénes son en realidad?”.

“Son antiguos caballeros que sucumbieron a las tentaciones de la lujuria1, la usurpación2, el mammón3, el mal4 y la magia5. Miserables interceptores; prefirieron el amor cortés al amor virginal, cambiando el bien por el mal y la luz por las tinieblas”.

Herzeloide más de una vez le había recordado a Perceval que a la caballería de la virginidad eterna se le oponían los falsos caballeros corteses: ladrones, magos, cazadores malvados, conquistadores eróticos. La caballería blanca adora a Minné; la negra, a eros.

“¿Cómo puedo convertirme en un caballero blanco, verdadero?”, pregunta entusiasmado el chico.

Ulterlec, el de Allende los Lagos, arquetípico caballero del bien, le responde lacónico:

“Encuentra el castillo del buen rey Arturo, donde se guarda el santo Cáliz de los cálices. Ponte a las órdenes de la caballería de la Mesa Redonda. Y en ti se manifestarán los rasgos más maravillosos: ¡la nobleza y la fuerza de la pureza virginal, que supera en un millón de veces a la fuerza de la lujuria y la mentira!
 
Quien aspire a convertirse en caballero del bien ha de subir los 112 peldaños de la escalera de iniciación, vencer los oscuros y mezclados programas ancestrales y también los miedos; vencer el mal ante todo en sí mismo, llenarse de inapreciable coraje e intrepidez, tras lo cual el Cáliz inmortal comienza a alimentar al caballero y su vida se convierte en felicidad y dicha absolutas”. Con estas palabras Ulterlec abandona a Perceval y retoma la persecución de los cinco enemigos.

¡LA VOCACIÓN SUPREMA DEL HOMBRE ES BEBER DEL CÁLIZ INAGOTABLE DE LAS DIVINIDADES INMORTALES!

Perceval fue volando adonde se encontraba su madre: “¡Oh, mamá! ¡He encontrado a un caballero verdadero! ¡Anhelo convertirme en un caballero del bien! Por favor, prepárame para el camino y despídeme con la bendición de la Madre Divina de la virginidad eterna.

Deseo repetir las hazañas de mi padre y multiplicarlas. Sueño con llegar a ser caballero del rey Arturo, y sentarme junto a él en la Mesa Redonda. ¡La vocación más alta del hombre es gustar el cáliz inagotable de las divinidades inmortales, multiplicando en sí mismo la bondad y el coraje!”.

Herzeloide comprende que ha llegado el momento. Y por primera vez le revela al adolescente el secreto de su origen:

“Tu padre es el célebre Gahmuret, el Caballero Esmeralda de la Paz. Y yo, tu madre, procedo de la elevada estirpe real de los guardianes del Grial. Mis abuelos y bisabuelos fueron desposines.

Te preparé para la iniciación. Tu padre, Gahmuret, fue vencedor de todos los torneos de caballeros. Fue considerado el mayor de los grandes ungidos. Soy feliz de ver en ti un nuevo Gahmuret y bendigo que realices dignas hazañas. ¡Acepta, entonces, de mi corazón, el código dorado de los preceptos espirituales!”. 

“Niño mío, el Corazón del mismísimo Altísimo está contenido en el Cáliz impecablemente. Y no hay nadie en la Tierra que sea digno de tomar del Cáliz del Altísimo. Del Cáliz de la eucaristía de Cristo del siglo futuro beberán solamente aquellos que deseen hacerse pequeños cristos, aceptar la beatitud mirroungida en sus frentes. Aquellos que no tengan miedo a las pruebas ni a las tentaciones, quienes deseen cumplir su destino y quienes amen la cruz, ya que esta es la llave para la divinización.”
 
Del libro La Rosa de los Serafitas (2015, edición española).

 Radio Millenium de Alicante de este tema

Kondratiy Andreyev

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