Mi Cesta

LA VÍA DEL CABALLERO

6.00 EUR
Poesía espiritual
Editorial: Associació per L'estudi de la Cultura Càtara
Peso: 0.3 Kg
Autor: Juan de San Grial
ISBN: 978-84-945670-8-7
El formato de libro: Libro de bolsillo 122 х 170 mm
La cantidad de las páginas: 224
Breve descripción: El libro de la Poesía espiritual de Juan de San Grial
Cantidad  : 

La poesía de Juan de San Grial es la aparición en el mundo de una nueva luz que engendra un modo totalmente nuevo de ver, una nueva conciencia, y que cambia el rumbo de la historia humana gradulacionalmente. Se trata de la misteriosa criptografía del univérsum intergaláctico. La entonación y el lenguaje de las divinidades, traducidos al idioma humano. Al igual que las composiciones de Mozart, Beethoven y Chaikovski, el logos de Juan de San Grial abre pozos internos, pone en marcha la supraconciencia iluminada, modela una nueva personalidad.

 

LA ESCRITURA DE LA DIVINIDAD

Por Leónid Bielov

 

La misión de Juan de San Grial no se puede expresar reduciéndola a ningún modelo habitual: escritor, poeta, pensador, músico… Es más que un autor, más que un maestro espiritual. Igual que Mozart fue la música personificada, la escritura musicológica de la divinidad, del mismo modo el padre Juan es la impresión y manifestación al cien por cien en el mundo del mensaje del Padre y la Madre del puro amor.

¿De qué se habla en este mensaje?

De lo que no puede enseñar ningún instituto religioso terrenal.

De cosas tan increíblemente simples que es imposible expresarlas con palabras; y solo queda la poesía que, como es sabido, es más música que texto. Sobre la sabiduría que supera a la humana. Sobre el amor que supera al terrenal.

Sobre la bondad divina que supera todos los límites, creíbles e increíbles. Sobre el hombre como rostro personificado y manifestado del Padre. Las personas son deidades con apariencia humana.

 

¡Viva el paganismo mundial 

contra los avaros fariseos, 

malhechores y macabeos!

¡Berendéi, el reino de las buenas almas!

Y se bonhomizarán un millón de veces

más los buenos.

 

Quienes se encuentran por primera vez con la obra de arte poética de Juan de San Grial, aprecian que esta poesía no es de nuestro mundo; que esta mirada es más que humana. A pesar de que el autor a menudo habla de cosas comprensibles, terrenales (a veces incluso rutinarias, ‘bajas’), su pensamiento viene de una altura misteriosa y siempre lleva el sello de Minné, el amor que no existe en la tierra.

Este es el misterio de la vida en la Tierra de cada minnesínger (cantor de Minné) verdadero. El mismo cielo a través de los versos poéticos habla con nosotros por boca de su mensajero. Tal es el apostolado singular de Cristo en el siglo XXI, apenas convertido en palabras.

Predicamos el cristianismo

antes de Cristo o después,

en la gnosis intergaláctica universal del bien.

Los mitologemas históricos son ingenuos,

llevan a engaño.

Divinizarse es el objetivo

en la Tierra del ser humano.

Diosito no habita en atributos dorados

ni en sermones, leyendas y adagios,

sino en el interior

del caballero de mirró ungido:

de la Iglesia de Juan, Dador Buendiosito.

 

Sí, es poesía de grado superior, de vanguardia, absolutamente actual en su forma, y al mismo tiempo mantiene el noble dejillo clásico. Es la poesía del siglo XXI, y al mismo tiempo viene de tiempos remotísimos: ni siquiera de Pushkin, Derzhavin o Lomonósov, sino del ‘Libro de la paloma’ bogomilo que inspiraba ya a Nikolái Kliúyev. El impresionante dominio de los sonidos, los símbolos, las imágenes, su combinación magistral (nunca racional, siempre inspirada, espontánea, con máxima sinceridad y sencilla como el trino del ruiseñor) arrebata tanto a los amantes simples de la poesía como a los maestros reconocidos de la versificación (Yevgeny Rein, Vladímir Aléynikov, Adalló Alíev…).

Y con todo eso es otra poesía. Aparte de reproducir ideas y palabras, contiene la cr iptog rafía de la escr itura inter ior, que manifiesta algo mayor que el autor.

Quizás es lo más importante. El que entienda este mayor que contienen las palabras, encuentra la perla de las obras de Juan de San Grial.

Sus partituras poéticas tienen un efecto metanoico (del griego μετάνοια, metanoien, cambiar de opinión o de meta). Su efecto se puede igualar a la curación, a la renovación, a la vida eterna, y no solo por la respuesta a las preguntas que se hace el hombre. Es suficiente pasar a solas con el libro (= a solas con el autor) varias horas… días… semanas… para sentir una profunda renovación interior.

Juan de San Grial no es una persona de muchedumbres. En su poesía es interlocutor recóndito. A pesar de la escala mundial de su corazón y su mente, con cada línea de su poesía se dirige personalmente a quien abre el libro. A él dedica sus iluminaciones y recobramientos de la vista, a él lo mira atentamente, a él le abre confidencialmente su corazón.

Libro tras libro, volumen tras volumen… un gran diálogo con la humanidad en su retiro.

 

Han volado unos diez días

como si media hora pasara,

en inimaginable bienaventuranza.

Y de vuelta a mi cuna, al atrio moscovita,

a robarme a mí mismo el tiempo pancista.

He servido. No perdí el tiempo en vano,

inútilmente.

La existencia concluyó con el opus 115,

escrito a toda prisa: la ‘Lacrimosa’ mozartiana.

Y así fluyen también

del pringado lágrimas cálidas.

Pero no llores.

Otras diez veces nos volveremos a encontrar

¡y qué alegremente lo vamos a pasar!

 

‘El estilo de vida que llevo, en mi opinión, es bastante raro —comenta el mismo Juan de San Grial—. Predestinado a cátedras y auditorios de millones de oyentes, capaz de curar a miles de personas, vivo en un encierro anacorético. Esto se debe por una parte a las circunstancias exteriores*… Pero detrás de lo exterior se encuentra algo mayor, condicionado por la sabiduría de la Providencia Bondadosa de nuestro Altísimo.

El retiro del verdadero mensajero-descubridor está relacionado con que lleva un mensaje inadecuado, que el mundo no está preparado para aceptar. Todavía está en marcha el proceso de preparación de la humanidad. El polen de abejas divino aún se pone, capa tras capa, en las tablas interiores’.

¡Es una gran acumulación de tesoros imperecederos! Cada volumen es como un cofrecito de ciprés con perlas. En su momento, estas perlas se difundirán por todo el mundo y se multiplicarán milagrosamente.

Como nadie, Juan de San Grial sabe lo yuródivos, increíbles e impredecibles que son los pasos de la Providencia. Él mismo, como verdadero anciano bogomilo, es maestro de la yurodivicidad. ‘La yurodivicidad es un grandísimo don posible en la tierra —cree Juan de San Grial—. Una clave única para conocer a la Divinidad.

¿Qué es yurodivicidad, desde mi punto de vista? Es la tensión máxima entre el NO absoluto y el SÍ absoluto, SOLO ESTO ES POSIBLE. ¿No hay amor en la Tierra? ¡Pues solo el amor es posible! ¿No hay verdad? ¡Pues solo la verdad es posible! ¿No hay Dios? ¡Pues solo Él existe, nuestro Padre el más bondadoso de los bondadosos, más allá de los límites. ¡Yurodivicidad máxima! No hay nada superior’.

A algunas personas creativas les agrada la soledad que aporta sosiego y armonía. Pero Juan de San Grial no es un anacoreta ocioso en una mesa de escritorio, sino un anciano espiritual, un místico, un iniciado de grado elevado. En el retiro, la mayor parte de su vida la pasa en estado de bilocación (estado espiritual redentor al borde de la vida y la muerte). No goza del mundo ni de la paz (aunque también conoce beatitudes supremas, regocijo y alegría no terrenal), sino lleva una cruz pesada por los habitantes de la Tierra.

Su corazón paternal responde a cada gemido. Cada lágrima y cada herida sangrienta queman como un estigma en su interior, y él derrama una gota mírrica fragante de amor pasional. Y en un lugar lejano, un mártir consigue la iluminación y el consuelo.

Es el consuelo de lo alto. Es imposible en la Tierra. Sin embargo, los soldados fallecidos en las guerras locales modernas, los presos siberianos y los presos de la cárcel de Guantánamo, los jóvenes abandonados de San Petersburgo, los que mueren sufriendo en asilos, muchas y muchas almas en este y en el otro mundo, sin darse cuenta, gracias a Juan de San Grial han recibido con antelación la posibilidad de entrar en esta suprema beatitud.

La beatitud es concedida por la Madre Divina, a la que Juan de San Grial está consagrado sin reservas, a la que dedica sus salmos infinitos, himnos y agradecimientos. Se trata de la beatitud del amor teomaterno incondicional y de la bondad absoluta. Amar de ese modo, derramar tal bondad solo puede hacerlo la Madre Celestial.

Por desgracia, la humanidad no la conoce, se ha olvidado de Ella… Esta es la causa de que se agite en un horrible y profundo sueño. Pero los pergaminos poéticos de Juan de San Grial, como Evangelio de la Madre Divina, despiertan, purifican la vista espiritual y ayudan a verla con ojos propios. Y la Madre Divina revela al Padre.

En el retiro, trabajando principalmente en otros mundos y acudiendo de modo bilocacional a miles de almas, el autor merece entrar en la Biblioteca Mística de donde literalmente saca sus libros. No los compone, estos vienen a él por sí mismos, solo queda apuntarlos y pulir la forma.

Pero no es una ‘escritura ciega’ de médium. Cada libro lleva un mismo sello de individualidad, una manera característica del autor, un estilo único que hace que la poesía sea reconocida. En realidad, es dictada a Juan de San Grial… por el mismo Juan de San Grial, pero desde la eternidad. El Juan celestial se dirige al Juan de San Grial terrenal y este solo tiene que interpretar el texto del idioma divino al ruso.

Los libros de Juan de San Grial gozan de una amalgama de espiritualidad y fragancia, una capa bilocacional de polvo blanco. Son de otro mundo, están dirigidos a otro mundo. Poseen el don de incensar pacíficamente ládano en el interior. Fruto del sufrimiento de un grandísimo pasional, llevan un gran consuelo y la alegría de la presencia de la Divinidad.

El Altísimo ha ungido al autor para vivir en otros mundos y acudir a miles de almas en la dimensión del santo estar. Y la poesía de Juan de San Grial se percibe como llegada del mundo divino. Al abrir la primera página, os encontráis en audiencia con un celícola terrenal, un enviado del panteón solar de los mundos bondadosos. Y el autor a su vez se vuelve interlocutor providencial de aquellas mismas almas a quienes instruiría en el mundo físico, si el Padre Celestial hubiera decidido que es posible su testimonio abierto.

Además del amor superante al hombre, las tablillas poéticas de Juan de San Grial contienen las claves de la sabiduría suprema, de la sobriedad perfecta, de la lucha espiritual, de la transfiguración de todo el ser interior.

‘De antemano pido perdón a cualquier lector por escribir muchos libros —dice Juan de San Grial—. Pero tengo dos justificaciones. En primer lugar, me están abiertas esferas tan altas que es imposible explicar con palabras. Hemos editado ya 12 volúmenes grandes de mi poesía, sin embargo serán insuficientes mil volúmenes para expresar el grado del amor, de la bondad y la belleza de nuestros divinos Dador-Buen Diosito y Dadora-Buena Mamaíta, que se manifiestan en el hombre.

En segundo lugar, son libros-batalla, de Armagedón. Es el resultado de una lucha de veinticuatro horas contra el príncipe de este mundo, a través de lo cual se derrama mi última gota de amor.

Estoy sometido a un retiro con el fin de vencer de este modo al diablo por medio de los cetros de gradulación y de ascensión a los tronos celestiales, acumulando fuerza y sabiduría para asestarle el golpe definitivo en la Tierra’.

No es casual que gran parte del libro la ocupen los versos agudos, desenmascaradores, que arden con el fuego de la ira justa. El autor no es indiferente a la escala universal. Fervorosamente defiende al ser humano (siempre ofendido, perseguido, crucificado por el espíritu de este mundo) y se arma contra la picarocracia mundial (en vez de aristocracia, que en un tiempo significó ‘poder de los nobles’; quizá conviene más la interpretación ‘poder de los pícaros’, poder de los brujos, los estafadores y los hipnotizadores). Igual que Cristo en el templo de Jerusalén, el autor azota a los cambistas modernos clericales, a los nuevos fariseos y su diosecillo mentiroso, con ira justa y sin compromisos.

La intolerancia ante la mentira, la visión profunda y sin faltar a la verdad, y también el don caballeresco de la victoria incondicional en cualquier batalla de honor han hecho a Juan de San Grial una figura incómoda para los adeptos del príncipe de este mundo.

Por desgracia, el mensajero celestial hoy en día se ve obligado a vivir lejos de Rusia (como se dice, nadie es profeta en su tierra). Pero —¡paradoja!— cuanto más lejos está la patria, más querida y amada.

‘Creo que en la emigración estoy más cerca de Rusia. Desde la lejanía he empezado a amar a la Santa Rus en un grado mayor. Es cierto, me veo obligado a dirigirme a ella en un lenguaje de cartas… Mi poesía es mi carta ardiente divina a la novia de la que estoy temporalmente separado, pero nuestro amor mutuo es más ardiente en esta separación’.

En el retiro, al ungido le está concedida la transmisión por el éter transmundial bilocacional, y millones de almas merecen sus conversaciones misteriosas. Cada libro poético es como un informe estenográfico particular sobre estos encuentros.

‘No soy poeta en el sentido tradicional, ni escritor ni filósofo ni autor ni predicador, ni siquiera profeta. Yo, ante todo, soy el padre de mis hijos. Estoy para engendrar de lo alto. Me encuentro entre aquellos a los que la Sabiduría les ha concedido el trono dorado solar, las llaves del amor y el poder de ayudar a las almas a convertirse de adamitas grises en caballeros blancos y mujeres mirróforas.

Sigo siendo padre, aunque estoy privado de poder ver a muchos de mis hijos, abrazarlos, acariciarlos, bendecirlos, ungirlos, servir con ellos, escucharlos. Mis libros son un regalo para mis hijos. Soy padre que se comunica con sus hijos y les instruye en el amor, en el rigor, en la sobriedad y en la práctica, y que les advierte de los errores y equivocaciones. Soy padre que lleva en el corazón a sus hijos, los cubre y coge sobre sí sus sufrimientos’.

A quienes lo aman (y también a la multitud que todavía no lo conoce, pero ardientemente lo llama en su última y desesperada súplica pidiendo ayuda), el padre Juan acude en bilocación, en el sueño. Habla, restaura a muchas personas. Y al fin y al cabo, cada gemido pasional de la bilocación, cada última gota y cada unción con mirró se imprime en sus libros. En esto consiste su valor original, que no se puede reducir a ningún patrón, a ninguna forma literaria aparente, por muy brillantes que sean.

“La Divinidad escribe de modo misterioso en mi corazón. Yo continúo la escritura misteriosa de la Divinidad en los corazones de mis hijos. No escribo en el papel, sino en los corazones. Y el que lea sinceramente mi libro, infaliblemente vivirá la escritura divina en su corazón. En su corazón aparecerá el Padre del puro amor, el padre Juan, la Iglesia Juánica.

'Adoro la palabra ‘escritura’. Según mi opinión, no hay ninguna literatura ni libros proféticos ni bíblicos… Existe escritura divina. Nuestro Padre, el más bondadoso de los bondadosos, tras derramar la última gota, realizó su escritura mírrica en el teohombre. Derramando la última gota, la Madre Divina realiza la escritura mírrica en los libros de Juan de San Grial.

Me vuelvo una tabla en la que se realiza la escritura fragante de la Divinidad. Lo que escribo no es poesía ni prosa, sino escritura celestial transparente. Y a los lectores solo les queda abrir los corazones y volverse también una tabla y decir: ‘¡Padre, imprime en mí tus imágenes divinas!’”.


* Juan de San Grial, por sus convicciones no ortodoxas y el fuerte desenmascaramiento de las arbitrariedades religiosas, fue sometido a calumnias y a persecuciones en Rusia, sufrió varios atentados contra su vida y ya desde hace varios años se ve obligado a vivir lejos de su patria.

Comentarios
Renato, 15.10.2017
Este poesía llena al hombre con Espíritu Clarosanto.
Escribir un comentario para este producto!
Nombre
E-mail
Por favor escriba un comentario
Evaluar producto
Editorial: 
Associació per L'estudi de la Cultura Càtara
Peso: 0.3 Kg
Autor: Juan de San Grial
ISBN: 978-84-945670-8-7
El formato de libro: Libro de bolsillo 122 х 170 mm
La cantidad de las páginas: 224
Breve descripción: El libro de la Poesía espiritual de Juan de San Grial
Webseite www.webdesigner-profi.de
Kondratiy Andreyev
Chat con nosotros, estamos en línea!